Apocalypto (2006)

Apocalypto (2006)


  • Título original: Apocalypto (2006)
  • Nacionalidad: Desconocida
  • Género/s: Acción
  • Año de estreno: 2006

Sinopsis

Apocalypto (2006) es una película de ficción, ambientada en la cultura maya y rodada con diálogos en maya yucateco. Producida por los estudios Icon Entertainment y Touchstone Pictures, la película fue dirigida por Mel Gibson, estrenada el 8 de diciembre de ese mismo año y nominada al Globo de Oro a la Mejor película de habla no inglesa. Se rodó en el estado de Veracruz: San Andrés Tuxtla, Catemaco y Paso Ovejas.

Sinopsis

Ambientada antes de la llegada de los conquistadores españoles, la historia narra una guerra florida, en la cual un pueblo captura a un grupo de prisioneros para sacrificarlos ritualmente. Una vez allí tiene lugar un eclipse de sol, hecho que es interpretado como una señal de los dioses para que finalice el sacrificio. Lejos de dejarlos con vida, los prisioneros deberán luchar por su vida en plena selva si no quieren morir de la manera más salvaje posible, pero el protagonista de esta cinta se describió como el rey del bosque quien sobrevivió al ataque de sus enemigos ocultándose en el bosque y plantando trampas para eliminarlos y así encontrar a sus dos hijos y a su esposa.

Reparto

Rudy Youngblood - Garra Jaguar
Arturo García - Moha, el Gran Moha.
Dalia Hernández - Siete
Jonathan Brewer - Blunted
Mayra Sérbulo- Young Woman
Morris Birdyellowhead - Flint Sky
Báez - Turtles Run
Amílcar Ramírez - Curl Nose
Israel Contreras - Smoke Frog
Israel Ríos - Cocoa Leaf
María Isabel Díaz - Mother-in-Law
Iazúa Laríos - Sky Flower
Raoul Trujillo - Zero Wolf
Gerardo Taracena - Middle Eye
Rodolfo Palacios - Snake Ink
Ariel Galván - Hanging Moss
Bernardo Ruiz - Drunkards Four
Ricardo Díaz Mendoza - Cut Rock
Richard Can - Ten Peccary
Carlos Ramos - Monkey Jaw
Ammel Rodrigo Mendoza - Buzzard Hook
Marco Antonio Argueta - Speaking Wind
Aquetzali García - Oracle Girl
María Isidra Hoil - Oracle Girl
Abel Woolrich - Laughing man

Polémica

El filme desató una furiosa polémica entre los estudiosos del mundo maya. Después, activistas indígenas de Guatemala pidieron al público que no acudiera a las salas. El 25 de enero de 2007 el periódico Reforma publicó la defensa de Gibson ante estos ataques:
No mostré ni la mitad de las cosas que leí. Leí acerca de una orgía de sacrificios: en cuatro días sacrificaron 20 000 personas. También tenían afición por empalar genitales y por torturar a personas durante años. Por ejemplo, si capturaban a un rey o a una reina de algún otro lugar, lo humillaban durante una década. Le cortaban los labios, le arrancaban la lengua, lo dejaban sin ojos ni orejas. Ah, y le comían los dedos. El tipo quedaba vivo, pero en un infierno sobre la Tierra, una masa balbuceante de terminales nerviosas. Después de nueve años de esto, lo enrollaban y lo dejaban caer por las escaleras del templo, y se hacía pedazos.
Mel Gibson se refiere a la Relación de las cosas de Yucatán (1566), del sacerdote católico franciscano Diego de Landa (1524-1579), donde afirma haber sido testigo de sacrificios humanos y de las costumbres de los mayas. El texto de Landa contradice las opiniones del padre Bartolomé de las Casas (1474-1566), quien en su Breve resumen del descubrimiento y destrucción de las Indias (1542) cuenta acerca de la naturaleza y costumbres de los pueblos originarios de América Central. Algunos estudiosos del mundo maya están en desacuerdo con la visión romántica que persiste sobre los mayas. «Los primeros investigadores trataron de hacer una distinción entre los “pacíficos” mayas y las “brutales” culturas de México central», escribió David Stuart en un artículo de 2003. «Decían incluso que el sacrificio humano era raro entre los mayas». Sin embargo, tanto en las tallas en piedra como en las pinturas murales, afirma Stuart:
hemos encontrado más y más similitudes entre los aztecas y los mayas,
incluida una ceremonia maya en que un sacerdote grotescamente ataviado le saca las entrañas a una víctima aparentemente viva durante un sacrificio e incluso sacrificios de niños.
De hecho, en los rituales mayas los prisioneros de guerra eran sacrificados «en la cima de la pirámide […] sosteniendo sus brazos y piernas mientras un sacerdote les abría el pecho con un cuchillo sacrificial y arrancaba el corazón como una ofrenda». En la misma prensa mexicana, en un artículo de Reforma, Juan E. Pardinas escribió:
La mala noticia es que esta interpretación histórica tiene alguna dosis de realidad […]. Los personajes de Mel Gibson se parecen más a los mayas de los murales de Bonampak que a los que aparecen en los libros de la SEP.
El debate entre los especialistas continúa hasta hoy día. Desde que se descifraron los jeroglíficos la visión del mundo maya ha cambiado. Michael Coe explica el gran cambio producido por los nuevos estudios de la civilización maya:
Ahora es sorprendentemente claro que los mayas de la época clásica, y sus antecesores del preclásico, eran gobernados por dinastías hereditarias de guerreros, para quienes el autosacrificio y el derramamiento de la sangre, y el sacrificio de la decapitación humana, eran obsesiones supremas.

Anacronismos y errores

Cabe destacar que el filme hace extremo énfasis en el sufrimiento de las víctimas, así como en la determinación de eliminar a los cautivos en términos nada rituales. En todo caso, el propósito es exhibir una situación que minimiza el horizonte de comprensión maya y el estilo de vida de esa sociedad; de esta manera su intención propicia a juzgar en criterios sociales modernos un mundo diferente.
Aunque se muestran vestimentas y ciudades de la época clásica maya de los siglos V y X, parecidas a Palenque, la película finaliza con la llegada de los invasores españoles. Es curioso, pues esto sucedió en el cuarto viaje de Colón 1502, entre once y cinco siglos después.
La población maya mexicana cayó drásticamente en el siglo X, unos 600 años antes de la llegada de los conquistadores. Únicamente quedaron algunos cientos en la región que ocupaban antaño y estaban desperdigados en pequeñas ciudades. Pero a la llegada de los españoles aún existían ciudades considerablemente grandes en la península de Yucatán —como Mayapán, Cobá, Can Pech y Chetumal— y en Guatemala —Utatlán—.
En el minuto 78 tiene lugar el eclipse de sol y 19 minutos más tarde el protagonista mira al cielo y contempla la Luna llena. Todo en el mismo día. Algo imposible, pues los eclipses de Sol tienen lugar en Luna nueva y la nueva fase lunar empieza 14 días después.
Los invasores españoles que aparecen al final de la película recuerdan al desembarco de Hernán Cortés en tierras totonacas, donde fue fundado el actual puerto de Veracruz, antaño Villa Rica de la Veracruz. La distancia que hay entre dicho lugar y Tikal (Guatemala), ciudad donde parece desarrollarse la película, es de 1000 kilómetros, una distancia imposible de recorrer en un día a pie. [cita requerida]
El paisaje que se muestra en la película no se parece en nada al de la península de Yucatán[cita requerida], la cual no tiene montañas ni ríos superficiales debido a ser una tierra que emergió hace pocos millones de años. Las corrientes de agua corren por ríos subterráneos, que de vez en cuando provocan los cenotes.
Las facciones de los actores y actrices principales no son mayas, sino de nativos estadounidenses.[cita requerida]
Los actores mexicanos indígenas tienen facciones duras y narices prominentes y huesudas, que los asemejan más bien a los aztecas. Pocos de estos actores poseen el fenotipo quiché, uno de los grupos indígenas guatemaltecos que descienden directamente de los mayas, de rostros más redondos, con más tejido adiposo, narices chatas y redondeadas. Aun así, el uso de indígenas para la realización de esta película es un hito de la historia del cine.[cita requerida]
Para la llegada de los españoles, tanto Palenque como de Tikal se encontraban ya abandonadas.
En la escena donde se está realizando la venta de las mujeres se puede ver a uno de sus habitantes comiendo un mango; incluso se aprecia un puesto de venta de este fruto. Es un anacronismo más, pues el mango es originario de la India y fue traído al Nuevo Mundo por los portugueses.
En otra de las escenas es posible ver en uno de los puestos un cráneo de caballo, animal que no existía en América hasta la llegada de los españoles. Sin embargo, podría tratarse de un fósil de caballo americano extinto alrededor del 8000 A.P.
En una de las escenas de la película se ve lo que parecen ser cabezas reducidas. Ni los mayas ni ninguna civilización aledaña del entorno mesoamericano practicaron nunca la reducción de cabezas. El único pueblo en el mundo que lo practica es la cultura Shuar, o jíbaros, que viven en la selva amazónica de Ecuador. Es decir, a cientos de kilómetros al sur del entorno maya.
En la película, los prisioneros para el sacrificio son capturados en una guerra florida, un tipo de batalla donde los prisioneros eran sacrificados. Esto era más típico de las culturas aztecas u olmecas. Los mayas, en cambio, eran autosacrificadores, es decir, no hacía falta atrapar a prisioneros para sacrificarlos, sino que ellos mismos se ofrecían en sacrificio. Por otro lado, en la cultura maya no solo se sacrificaba mediante la cardiotomía, como puede verse en la película y que también era más propio del altiplano azteca, sino que tenían otros muchos métodos, como el de arrojar a las mujeres y los niños a los cenotes sagrados hasta que acababan ahogándose, entre otras muchas maneras de sacrificio.
Cuando las mujeres mayas bailan alrededor de los prisioneros pueden apreciarse sus peinados, los cuales están totalmente fuera de lugar ya que ellas usaban peinados menos preparados y diferentes de los que se observan en el film.
Al subir a los prisioneros a la pirámide se observa que suben por una escalera secundaria hecha de madera, eso es totalmente falso ya que esa escalera nunca fue necesaria para subir a la pirámide.

Curiosidades

El término griego apocalipto (αποκαλύπτω) es la forma de primera persona del presente del verbo que significa ‘yo revelo’, ‘yo descubro’. Este verbo es el mismo del que procede la palabra apocalipsis, que en griego significa simplemente ‘revelación’.
La cascada que se muestra en la escena de la persecución es la de Salto de Eyipantla, localizada en San Andrés Tuxtla (Veracruz).
   

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